La fundación de La Habana por Jenaro Artiles

Por: Jenaro Artiles
En: La Habana de Velázquez

El estudio de la fundación de La Habana y de sus comienzos históricos plantea tres problemas principales, no resueltos hasta ahora de manera categórica y definitiva por los historiadores, y de solución acaso imposible ya: a) fecha de la fundación, b) quiénes la fundaron y primitivo asiento de la villa, y c) traslados sucesivos.

Sobre la fecha de la fundación de la villa de San Cristóbal de La Habana se ha permitido a quienes estudian el punto, un holgado margen de conjetura, dentro de ciertos límites cronológicos: 1513-1515. No es aventurado racionalmente asegurar que la fundación de La Habana no tuvo lugar ni antes de 1513 ni después de 1515. El primero de dichos años se puede eliminar inmediatamente y de manera definitiva de nuestras hipótesis posibles sobre la fecha de la fundación, si tenemos en cuenta que ésta debió tener lugar durante la segunda de las expediciones de Narváez acompañado del padre Las Casas a la región más occidental de la Isla, y que tal expedición partió de Carahate, la Casaharta de Las Casas, por mar, costeando el norte de Santa Clara y de Matanzas actuales, después de la entrevista que tuvo Velázquez en Manzanilla, cerca de Trinidad, o en la bahía de Jagua en opinión de Irene A. Wright (8), con el cacique Yaguacáyex y con los indios que habían traído prisioneros los exploradores de la primera expedición; expedición ésta de mera información y de rescate de los españoles que estaban en poder de los indios habaneros. Ocurrió aquella entrevista, con la libertad del cacique, a fines de 1513, por los últimos días del mes de diciembre, después del 24, según narración del propio Velázquez en su conocida carta al rey, de 1o de abril del año siguiente (10). Más tarde, pues, en los primeros días de 1514, no antes, partió la expedición, de conquista y dominación esta vez, que fundó La Habana, sin género alguno de dudas.

Este hecho, indiscutible en el estado actual de nuestras noticias de la época, nos lleva a excluir ya también de las conjeturas sobre la fecha de la fundación, el año de 1515 que tradicionalmente se ha venido dando por los historiadores hasta que en 1929 dio Irene A. Wright la de 1514 (11), Si en la fecha de la carta citada de Velázquez, 1o de abril de 1514, como se lee en ella poco más adelante, ha sabido ya el Adelantado que los indios occidentales están viviendo en sus pueblos en paz y dedicados al trabajo (12), también vivían en paz los españoles y asentados en alguna parte, desde la que continuarían, si las continuaron, las exploraciones hacía el poniente. Y esto antes del 1o de abril de 1514; es decir, que nos está permitido racionalmente pensar que no se retrasó mucho la fundación de San Cristóbal, y que no esperaron los exploradores y fundadores a que llegara la fecha extraña del 25 de julio, día de Santiago en toda la Cristiandad y de San Cristóbal, además, para proceder a establecerse y a darle el nombre del santo del día a la población, sino que hicieron la fundación inmediatamente después de su llegada por segunda vez a esta región, por el mismo mes de enero o febrero; nunca después de marzo de 1514.

Y nos viene a reafirmar en nuestra opinión sobre esta fecha la lectura correcta de un pasaje del acta de la sesión del cabildo habanero de 19 de enero de 1553: exponen los regidores las razones que les asisten para rebelarse contra la prohibición fulminada por el gobernador Pérez de Ángulo, de que ese año se eligieran alcaldes, y dicen entre otras cosas:

…lo otro porque desde que esta villa está poblada a donde agora tiene su asiento y en otras partes donde primero ha sido poblada, que á quarenta años poco más o menos, siempre an tenido el cabildo, justicia e rregídores y el común e vecinos della por costunbre usada e guardada, de hazer la dicha eleción de los alcaldes hordinarios conforme a las provisiones de su magestad (13).

Aclaremos primeramente que la expresión “poco más o menos” en labios de un español del siglo XVI no significa incertidumbre en quien habla sino que constituye una fórmula de uso constante siempre que se trata de plazos no judiciales. Si cuarenta años antes del 1553 se fundó La Habana, sería en 1513; pero como queda demostrado que no pudo ser hasta principios del año siguiente, no estamos autorizados a retrasarlo hasta el de 1515.

Para llegar a fijar la fecha del 25 de julio aceptada generalmente por los historiadores desde que la sentó de pasada Gil González Dávila en su Teatro eclesiástico (14), se ha seguido un procedimiento incorrecto científicamente; se dio por sentado primero y sin prueba, que el nombre de San Cristóbal asignado a la villa en sus comienzos estaba dedicado al santo del día de la fundación; no Santiago, el lógico en este caso, tratándose de españoles que salían de la larga guerra en que el patrón nacional fué beligerante a su lado, sino San Cristóbal. Este método de investigación, si así se le puede llamar, no resiste el más ligero análisis crítico. Y, si no hay otra razón más seria para fundar afirmación de tal importancia, es lícito desechar también la teoría que se levanta sobre hipótesis tan deleznable. Esto sin contar que hay otros motivos, mucho más atendibles, distintos del día del santo, para explicar el nombre de la villa: desde el del primer Almirante y primer español que pisó no sólo la tierra cubana, sino estas habaneras en 1494, hasta la devoción especial extendida por entonces ya a este santo, abogado de los viajeros y de los navegantes. Por esta última razón se veneraba una imagen de San Cristóbal y se postró Colón ante ella en la iglesia parroquial del Puerto de Santa María cuando fué huésped del duque de Medinaceli antes de partir para su primer viaje (15), y otra en Las Palmas (Canarias), en cuya ermita de San Antonio Abad oró probablemente el descubridor (18), y llamó San Cristóbal a una de las islas de las Pequeñas Antillas.

Podemos, pues, rectificar desde ahora algunas afirmaciones erróneas que se han escrito y se vienen repitiendo acerca de la fundación de La Habana: La Habana no fué fundada en 1515 sino en 1514.

No se fundó el 25 de julio, ni lleva el nombre de San Cristóbal porque esta fuera la fecha de la conmemoración del santo, sino en los primeros meses, probablemente en febrero o marzo, del año indicado.

Diego Velázquez no se halló presente a la fundación de La Habana. Es aventurado dar nombres, pero asistieron indudablemente Narváez, el padre Las Casas, y tal vez Francisco Montejo, Pedro Barba, Manuel de Rojas, Juan de Rojas el viejo, Pedro de Villarroel (17), Juan Sedeño, etc.

 

Notas:

(9) Historia documentada de San Cristóbal de la Habana en el siglo XVI, Habana, 1929, t. I, p. 5, de gobernador de la isla Fernandina a S. M. sobre el gobierno de la misma, en Col. de Documentos inéditos de Ultramar, t. XI, p. 412-429.

(11) Historia documentada, t. I, p. 6. Llega la historiadora a esta conclusión verdadera partiendo de una base falsa: la fecha de 1 de agosto de 1515 de la Relación de cartas de los oficiales reales, de que saca deducciones arbitrarias sobre la fundación de Santiago en relación con la de La Habana, sin tener en cuenta que lo que es de esa fecha es la relación, no las cartas mismas, que deben ser anteriores, lo que lejos de destruir la hipótesis, la confirma.

(12) Colección de documentos inéditos de Ultramar, t, XI, p. 412-429.

(13) Actas capitulares (originales), t. I, fol. 72 r; Actas capitulares (ed. impresa), t. I, v. II, p. 67), Este texto confirma además que hubo dos “pueblos viejos”, dos asientos de esta villa antes del actual, como veremos. En la transcripción manuscrita del siglo XIX, que han utilizado hasta hoy todos los investigadores, se leyó en el texto anterior, pueblo, donde dice y debe leerse primero, lo que cambia totalmente el sentido y hace que haya quedado prácticamente desconocido hasta este momento el dato interesantísimo de que son los propios regidores en 1553 quienes afirman que hubo más de un asiento de La Habana antes del definitivo y que se fundó probablemente en 1514, ya que no pudo ser en 1513, que es la fecha que arroja la cuenta de ellos.

(14) Cap. VI.

(15) Armando ALVAREZ PEDROSO: Cristóbal Colón. Habana, 1944, p. 166. Cf. en la página 5 de la misma obra la razón probable del nombre, Cristóbal, de Colón.

(16) “En este santo recinto oró Colón“, se lee en una modestísima lápida en la fachada de la aun más modesta ermita de San Antonio en Las Palmas, en el viejo barrio de Vegueta, detrás y cerca de la Catedral, en las inmediaciones o dentro de lo que debió ser el recinto primitivo del Real de Las Palmas en el siglo XV. Se recoge en esta lápida una vieja tradición que se mantiene viva en la Isla, de que cuando el Almirante recaló en Las Palmas, retrocediendo desde la Gomera, en busca de La Pinta que se había rezagado necesitada de reparaciones, y cambió en aquel puerto el timón de la carabela que mandaba Martín Pinzón, llegó a aquel templo y oró en él ante la imagen de este santo. Hay también, en la costa sur de Las Palmas de Gran Canaria, un viejo y derruido castillo de San Cristóbal, nombre que lleva hoy todo un barrio de pescadores, que se desarrolló a la sombra de la antigua fortaleza.

(17) Este nombre no vuelve a aparecer con posterioridad en La Habana ni figura en las listas, todas tardías y fantásticas en gran parte, que se han dado. Véase Testimonio de los servicios de Pedro de Villarroel en la conquista de la Habana y otras provincias, Arch. de Indias de Sevilla, sig. 1-2-1/21, tomo I, fol. 178, citado en el índice de documentos de Nueva España, México, 1928- 1931, t. I, p. 7.

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