Carta a Sr. Juez de Instrucción (el que corresponda):

Habana, 22 de febrero de 1927

Sr. Juez de Instrucción (el que corresponda):

Tengo motivos suficientes para suponer que se trama un atentado contra mi persona con objeto de asesinarme. Probablemente el hecho se efectuará al salir yo de la casa de mi prometida, en Jovellar 33, altos. En ese momento, un soldado del Ejército disparará sobre mí, con revólver. Hoy he visto hablar en conciliábulo criminal a ese soldado y a un vigilante de la Policía  Nacional cuyo número desconozco. Es alto, grueso y de mediana edad; el soldado es flaco y muy trigueño, quizás mestizo. En un lugar oscuro —cerca del sitio escogido para matar— hablaban muy juntos; pasé por su lado sin que me vieran ni me oyeran acercar: oí una frase suelta que me hace suponer dispararán sobre mí en el instante de volverme para cerrar la puerta de la casa. Frente a ésta hay un edificio en construcción en el que se ocultará el asesino.

No me tomo el trabajo de denunciar esta sospecha, lo que además de inútil, sería ridículo. Quiero, sí, hacer constar que preveo el crimen y hago recaer la responsabilidad del mismo sobre los culpables de la muerte de E. Varona, de T. Grant, de Alfredo López y de tantos más asesinados por el poder de una banda de criminales expertos e inencontrables. No tengo enemigos  personales; y la condición de los ejecutores materiales, que por anticipado señalo, será prueba bastante, no para que Ud. procese a alguien, ni para que se castigue: sino prueba de la propia fuerza organizada que acuso como inductora.

Ni siquiera estampo el nombre de los verdaderos culpables. Estas líneas no podrían ser publicadas en ese caso; y su publicación, que yo deseo, puede ser útil después de mi muerte.

De todos modos, ahí tiene usted la pista, Sr. Juez de Instrucción (el que corresponda); ¡trabajo le doy para sacar por un hilo tan frágil un ovillo tan poderoso!, y perdone, compañero, la ironía que puedan representar estas observaciones y estos consejos postumos para «el mejor desempeño de su cargo».

Suyo att.

R. MARTÍNEZ VILLENA

Universidad de la Habana, Nos. 196-197, 2-3, 1972

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