La sanidad y la beneficiencia en La Habana de 1841

Por: Francisco González del Valle
En: La Habana en 1841

Instituciones gubernativas

Junta Central Superior de Caridad, establecida en 1835; la presidía el Capitán General, actuaba en ella de secretario Ángel José Cowley; y tenía quince vocales, nombrados dos por el Arzobispo administrador de la Diócesis, y trece por el Gobernador, pertenecientes a las clases de regidores, comerciantes, propietarios, letrados, médicos y personas notables.

Junta Superior de Sanidad, presidida por el Capitán General, y donde fungían de vicepresidente el Superintendente de Real Hacienda, y de secretario el Dr. Ángel José Cdwley. Encargada especialmente de vigilar desde el punto de vista sanitario el movimiento del puerto, para evitar la entrada de epidemias.

Junta Central de Vacuna, establecida en La Habana el 12 de junio de 1804, “reunida a la Real Sociedad Patriótica”, según la G. F., y presidida por el eminente médico, introductor de la vacuna en Cuba, D. Tomás Romay.

Hospitales, casas de salud y beneficencia

Casa de Beneficencia, fundada en 1793 bajo la protección de la Sociedad Patriótica; administrada por una Junta de Gobierno, presidida por el Gobernador de la Isla. Se dividía en los siguientes departamentos: para niñas mayores de 14 años, para niñas de 5 a 11 años, el tercero de color, el cuarto de varones, con un total de 152 niñas y 147 niños, el quinto de dementes varones, con el título de San Dionisio, con 122 pacientes, el sexto para mujeres locas, llamado Ntra. Sra. de las Mercedes, y con 56, y el último departamento para pobres mendigos, con el nombre de Ntra. Sra. de los Desamparados en que se hallaban recogidos 57. Había, pues, recogidas en aquel establecimiento, 626 personas en total.

Eran vocales natos de la Junta de Gobierno el Intendente de la Real Hacienda, el Arzobispo administrador de la Diócesis, el Comandante General de la Marina del Apostadero, un representante del Cabildo de la Catedral y otro de la Junta de Fomento, y vocales perpetuos el Pbro. Manuel de Hechavarría y los señores Vicente María Rodrigo, Nicolás de Cárdenas y Manzano, el Marqués de Esteva de las Delicias y D. Joaquín de Ezpeleta (ausente). En 1841 eran vocales trienales de la Junta los Marqueses de San Felipe y Santiago, y de Campo Florido, los Condes de Santo Venia, de Fernandina, de O’Reilly y de Peñalver, y los señores José Suárez Argudín, Manuel Pastor, Tomás de Juara y Soler, Joaquín de Peñalver, Manuel Pedroso y Ramón Medina y Rodrigo.

Casa de Maternidad de María Santísima y de San José, instalada en 1832, funcionaba en 1841, en la calle de la Habana núm. 87. Regida por una Junta de Gobierno formada por el Gobernador, el Superintendente de Real Hacienda, el Arzobispo administrador de la Diócesis, el Síndico Procurador del Ayuntamiento, los Sres. Mariano de Arango, y Félix Ygnacio de Arango, y el Pbro. Buenaventura Gallarreta. Además la Junta contaba con dos vocales perpetuos, el Pbro. Domingo de Aguirre y el brigadier Francisco de Velasco, y doce bienales, entre los que había, en 1841, varios títulos de Castilla.

La Casa de Maternidad se componía de tres departamentos: uno de parturientas, otro de lactancia para expósitos, y otro para cuidado de dichos niños hasta los seis años. Los expósitos estaban bajo la protección de una Junta de Piedad compuesta de dos vocales perpetuas y 41 bienales, todas señoras de la alta sociedad habanera, presididas por la esposa del Capitán General, que era, al comenzar el año 1841, la princesa de Anglona, con las señoras María Antonia Calvo de Montalvo de vicepresidenta; Rosa Arango de Quesada, secretaria; y Monserrate de Correa, vicesecretaria. La Casa de Maternidad se fundió más tarde con la de Beneficencia.

Hospital de San Juan de Dios, que antes se llamaba de San Felipe y Santiago. Se considera fundado con el último nombre en 1570, y en 1603 con el de San Juan de Dios. Situado donde está hoy el parque de San Juan de Dios. En él se estableció por primera vez la enseñanza de la cirugía, por el doctor Fernando González del Valle.

 Hospital de convalecientes de Belén, fundado en el siglo XVII por el obispo Compostela, destinado a refugio de los convalecientes pobres que salían de los hospitales. Fué ampliado por las grandes sumas que dió Juan Francisco Carballo. Se daban comidas diarias a los pobres y enseñanza gratuita a los niños sin distinción de clases; estuvo dirigido y atendido por los padres belemitas hasta principios de 1842 en que se hizo cargo la Real Hacienda de las temporalidades de las órdenes religiosas.

Hospital de San Francisco de Paula, para mujeres, fundado en 1664 y reedificado en 1745. En 1797 la Condesa de Santa Clara, esposa del Capitán General del mismo título, por medio de una suscripción logró mejorar el Hospital, dado lo deficiente del mismo, construyéndole dos salas altas para mujeres blancas, llamadas de Santa Teresa y de San José, una de medicina y la otra de cirugía y dos bajas para las de color, con los nombres de San Francisco de Borja la primera, y San Antonio de Padua la segunda; otra sala destinada para enfermedades contagiosas, y finalmente para la parte Sur se construyó otra con el nombre del Palenque, para refugio de negras y mulatas viejas. Era médico en 1841 el doctor Nicolás José Gutiérrez, cirujano el doctor Fernando González del Valle, y capellán el presbítero José María Bravo. Estaba situado al principio de la calle a la que le dio nombre y al final de la Alameda de Paula.

Hospital militar de San Ambrosio, situado en la calle de Picota entre Paula y San Isidro. En 1763, según La Torre, los religiosos del convento de San Isidro cedieron parte de su terreno para hospital de la tropa, a solicitud del Conde de Riela. En dicho hospital se estableció la Escuela de Anatomía Práctica, dirigida por el doctor Nicolás José Gutiérrez, con anfiteatro y museo para dar las clases, de carácter gratuito, indispensable para ejercer la medicina. Para hacer más fácil e higiénico el estudio sobre el cadáver, el doctor Gutiérrez puso en práctica el sistema de Gannal, que trajo de París, y que permitía trabajar varios días sobre el mismo cuerpo sin que se descompusiera. En 1841 era su mayordomo Juan Díaz Cabada, primer capellán el presbítero Pedro Dueñas, primer médico el doctor Tomás Romay, y cirujano mayor el doctor Nicolás José Gutiérrez.

Hospital de San Lázaro, fundado extramuros en 1714 y destinado a los que padecían de elefantiasis o mal de San Lázaro; situado al final de la calle a la cual dio nombre, era su administrador en 1841 Tomás O’Naghten, capellán el presbítero José de Jesús del Castillo, y médico el doctor Juan José de Hevia.

Hospital de los Ingleses, situado en la Calzada de San Lázaro, fundado tal vez durante la dominación inglesa en La Habana. No hay dato concreto de cuando se estableció este hospital; sólo se cita en un anuncio de venta del Diario de la Habana, de 15 de agosto, donde se dice: “San Lázaro número 99, frente al hospital de los ingleses“, lo que hace pensar lógicamente que existía en 1841, y que era conocido, cuando sirve de referencia para situar la casa antes dicha, que era donde se daban informes de una venta de finca. Como hasta que los ingleses tomaron la plaza de La Habana no había aquí suficiente número de ellos para fundar un hospital es por lo que no se da por fundado hasta esa fecha; pudo subsistir hasta el citado año 1841 porque se quedaron en esta ciudad muchos ingleses dedicados al comercio principalmente, y luego vinieron no pocos americanos a ejercer distintas profesiones, como las de dentistas, oculistas, médicos, y muchos a establecerse como comerciantes.

Ninguno de estos hospitales existe ya en el lugar que ocupara en 1841. Ya hemos dicho que el de San Juan de Dios desapareció definitivamente, lo mismo que el de Belén y el de los Ingleses; del segundo subsiste el edificio, que pasó a poder de los jesuítas, quienes allí tuvieron durante largos años iglesia, colegio y convento, y hoy lo ocupan varias oficinas públicas e instituciones oficiales; el de San Francisco de Paula se encuentra actualmente en la Víbora, y su edificio, después de haber servido de almacén a la Compañía de Ferrocarriles, fué destruido, quedando sólo en pie la iglesia, que es una joya de nuestra arquitectura colonial; el de San Lázaro fué trasladado al pueblo del Rincón, y su edificio arrasado, en tiempos republicanos; y el de San Ambrosio ha sido reemplazado por el Hospital Militar de Columbia y su edificio destinado a diversas dependencias del Ejército.

En 1841 había, además, distintas casas de salud para pensionistas, que eran las siguientes:

Casa de Sanidad denominada El Prado del doctor Le Riverend, situada en la calle del Prado número 21, extramuros.

Quinta Sanitaria de Belot, fundada por el médico francés Carlos Belot, situada en el litoral de la bahía, estaba habilitada para recluir 300 enfermos y tenía el inconveniente de estar establecida en la parte más baja de la ribera del puerto y de la más fangosa y sucia.

Quinta Sanitaria de Garcini, edificada por el coronel Vicente Garcini, situada a algunos centenares de varas a la izquierda de la entrada del Paseo de Tacón, hoy Carlos III; ésta fué instalada poco después de la de Belot y dirigida por José María Camilleri; llegó a adquirir fama en la ciudad por el éxito del tratamiento para las enfermedades sifilíticas; tenía baños naturales y corrientes, e hidrosulfurosos de San Diego, y daba tratamientos al año gratuitamente a 18 enfermos pobres; había allí un departamento para personas de color, separado del de los blancos, cuyo precio era de un peso diario por todo gasto, y 10 para el entierro en caso de que falleciera el enfermo. Tenía capacidad para 300 enfermos.

 

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