Secularización de la Universidad de La Habana en 1842

Por: Luis F. Leroy Gálvez
En: Universidad de La Habana. Síntesis histórica

La Real y Pontificia Universidad mantuvo su prestigio por casi un siglo, hasta el año de 1820 en que comenzó a declinar su esplendor como institución docente, entrando en un período de franca decadencia.

Las cátedras, a las que concurrían escasos alumnos, pronto quedaron desprovistas de profesores, y en 1840 muchas se cerraron. Se puede afirmar, sin pecar de excesivo en la aseveración, que por el año de 1840 la Universidad se hallaba prácticamente desprovista de toda actividad docente.

En 1842, gobernando la Isla el Gobernador y Capitán General don Gerónimo Valdés, propuso la reforma de la Universidad bajo nuevos Estatutos y Reglamento, que se aprobaron por Real Orden de 24 de agosto del citado año. El objeto principal de esta reforma fue secularizar el establecimiento, de acuerdo con la disposición establecida en los años 1837 y 1838, aplicada en Cuba en 1841, según la cual quedaban extinguidas las comunidades religiosas en la Isla, con la consiguiente enajenación y venta de sus bienes. La Universidad fue desde ese momento declarada nacional, sujeta a la inspección inmediata del Superior Gobierno y se le aumentó su reputación y prestigio extendiendo la esfera de la enseñanza secundaria y superior con la adecuada, dotación de catedráticos y empleados. Suprimiósele entonces el sobrenombre de Pontificia, por acuerdo de la Junta de Inspección de Estudios que aprobó el Gobierno General, quedándole el título de Real Universidad y también la denominación de Real Universidad Literaria, con que fue después muy comúnmente conocida. Al secularizarse la Universidad, la antigua Facultad de Cánones quedó incorporada a la de Jurisprudencia; se suprimió la de Teología, cuyos estudios pasaron a cursarse en el Colegio Seminario de San Carlos, y se hicieron de la Facultad de Artes o Filosofía tres secciones, que fueron lo Artes o Filosofía, 2o Ciencias Naturales, 3o Ciencias Físico-Matemáticas. Esta subdivisión quedó reconocida para los grados. En la Facultad de Filosofía hubo un profesor de Matemáticas, uno de Geografía e Historia, uno de Física, uno de Filosofía, uno de Derecho Natural y Religión, uno de Oratoria y Literatura, y uno de Lengua Griega.

Se establecieron por este Plan de Estudios de 1842 dos clases de catedráticos, unos propietarios y otros supernumerarios. No se podía llegar a la propiedad sin haber sido antes supernumerario, y este cargo se obtenía previa oposición y nombramiento del Rey, a propuesta en terna que hacía el Vicerreal Protector oída la Inspección de Estudios, A los primeros catedráticos que se designaron en 1842 se les dispensó este requisito, siendo nombrados por el Gobernador y Capitán General de la Isla. Los catedráticos propietarios comprendían tres categorías, llamándoseles de entrada, de ascenso y de término. A los primeros o a los que aun no llevaran doce años de enseñanza se les asignó un sueldo anual de mil pesos, a los segundos, o que llevasen más de doce años, mil quinientos, y a los de término, o que pasaran de veinte años, dos mil pesos.

La Universidad comprendía en aquel entonces, y por el mencionado Plan de Estudios de 1842 cuatro Facultades, a saber: lo Filosofía, 2o Jurisprudencia, 3o Medicina y Cirugía, 4o Farmacia, extendiéndose en las cuatro los grados de Bachiller, Licenciado y Doctor.

En este Plan quedaron establecidas las enseñanzas correspondientes a los grados y títulos de Bachiller en Filosofía, en Ciencias, en Jurisprudencia, en Medicina y Cirugía, y en Farmacia, así como las pertenecientes a los grados y títulos de Licenciado y Doctor en Filosofía, en Ciencias Matemáticas, en Ciencias Naturales, en Jurisprudencia, en Medicina y Cirugía, y en Farmacia.

Por disposición del Gobierno Militar y Político de La Habana de fecha 25 de octubre de 1842 la comunidad de los padres dominicos tuvo que trasladarse a la vecina Villa de Guanabacoa, y el edificio del convento de San Juan de Letrán o convento de Santo Domingo, corno había dado en llamársele, pasó a ser propiedad de la Universidad, al igual que la iglesia anexa al citado convento.

Como la Universidad Pontificia formaba, por así decirlo, un solo cuerpo con el convento de los dominicos, la pequeña biblioteca de la comunidad lo era a la vez de aquélla, y con la secularización de 1.842 pasó a ser esa biblioteca una dependencia exclusiva de la Universidad.

A partir de entonces dicha biblioteca fue mejorada y aumentada con la adquisición de un crecido número de obras que podían consultar los alumnos, y se nombraron para la dirección y servicio de la misma un bibliotecario y dos estacionarios.

 

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