El rizo rebelde (Capricho madrilesco)

Sobre la albura de tu niveo cuello,
aumentando la gracia de su hechizo,
volteaba lleno de temblor un rizo,
prisionero fugaz de tu cabello.

Mas apenas gozaba la alegría
de saltar en tu cuello nacarado,
tus dedos moderaron sus afanes,
y al rizo en rebeldía,
al pobre libertado
con celo de solícitos guardianes
volvieron a la cárcel del tocado.

¡Oh rizo idolatrado!
¡Maravilloso rizo,
que yaces nuevamente condenado
a vivir en la cárcel del tocado
que el céfiro deshizo!
Ya que el céfiro no puede libertarte,
pide auxilio a mis besos
que sabrán consolarte
porque saben la pena de estar presos…

¡Yo te daré la libertad con ellos,
rizo de queridísimos cabellos!
Un solo beso silencioso y suave
sobre la piel nevada y marfileña,
harán que al fin tu esclavitud acabe
y desenvuelvas tu espiral sedeña;
y luego a tus hermanos de tormento
seguiré libertando
y después con tan tenue rozamiento,
con tanta prisa seguiré besando,
¡que pensará nuestra tirana reina
que es el céfiro blando
quien, queriendo besarla, la despeina!

Rubén Martínez Villena

Hexaedro rosa (1919)

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