| Hernández, Eusebio (1853-1933) |
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Nace el 18 de enero de 1853 y fallece el 24 de noviembre de 1933. El conocido Hospital de Maternidad Obrera lleva por nombre el de un oficial del Ejército Libertador y profesor de obstetricia de la Universidad de la Habana que gozó de gran prestigio en las primeras décadas del siglo XX: el doctor Eusebio Hernández. Nacido en Colón, provincia Matanzas, la familia lo envió a Madrid para que cursara los estudios de Medicina y fue en la Península misma donde estableció nexos con la revolución independentista por medio de la figura del general Calixto García, uno de los héroes de aquella contienda. Eusebio Hernández, uno más entre los muchos patriotas convencidos de que sólo el camino de las armas conduciría a la emancipación, aparece junto a los organizadores del fallido intento conocido como La Guerra Chiquita, que sucedió en la terminación de la Guerra Grande, o sea, la que cubre los diez años comprendidos entre 1868 y 1878. Largo fue el exilio de Eusebio Hernández, y en el lapso comprendido entre 1880 y 1887 muy estrechos fueron sus vínculos con el general Antonio Maceo, cuya personalidad estudió con el interés de un psicólogo y la constancia de un historiador. Del héroe de Baraguá escribió: “El anuló el Pacto del Zanjón, lo redujo a una tregua en Baraguá, y venció a todos los que en él intervinieron”. A finales de la década de los 80, el doctor Hernández se trasladó a París, donde ejerció la medicina, sin dejar de involucrase en los trajines revolucionarios que desde la capital francesa promovían los cubanos separatistas. De vuelta a la patria lo sorprendió la guerra de Martí y entonces marchó rumbo a Estados Unidos para, desde esa nación, incorporarse, en marzo de 1896, a la expedición del Bermudas. Con las fuerzas del general en jefe Máximo Gómez hizo la campaña bélica hasta que el Consejo de Gobierno reclamó sus servicios como secretario de Relaciones Exteriores de la República en Armas, cargo al que pronto renunció por discrepancias con el presidente Salvador Cisneros Betancourt, incorporándose de nuevo a las filas libertadoras al lado de Gómez y después en las de Calixto García. En el campo de la insurrección ganó el ascenso a general de brigada, pero el deterioro creciente de su salud fue causa de que autorizaran a partir hacia el extranjero, desde donde tuvo conocimiento de la intromisión norteamericana en el conflicto. A principios de siglo XX, el doctor Eusebio Hernández fue por dos ocasiones candidato a la vicepresidencia: junto al general Bartolomé Masó en las primeras elecciones republicanas (que ganó Estrada Palma) y después en 1912, con el doctor Alfredo Zayas, al ser éste derrotado por Mario García Menocal. El doctor decidió retirarse de la política para dedicarse del todo a la profesión médica y a su cátedra en la Universidad de la Habana, una labor que le mereció el respeto del estudiantado y demás sectores de la sociedad que lo tuvieron como paladín de honestidad, por cuanto su conducta ciudadana, en la guerra y en la paz, resultó intachable. Como hombre de ciencias obtuvo notables reconocimientos y dejó una apreciable obra escrita en el terreno de la obstetricia y la ginecología, que fueron sus especialidades. Como historiador y partícipe de los hechos narrados, se le recuerda por las dos conferencias que dictó acerca de la personalidad, que muy de cerca estudió, del general Antonio Maceo, de quien dijo: “…Fue el brazo de la Revolución, pero el brazo movido por su propio pensamiento, sobre todo, en los instantes de grandes peligros, en los que no recibía órdenes porque no había quién las diera”. El doctor Eusebio Hernández vivió 80 años y su deceso acaeció en 1933, año que a un tiempo trajo al pueblo de Cuba breves momentos de luz y de esperanzas, para pronto tornarse en una etapa más de frustraciones y desengaños. Tomado del libro Personalidades Cubanas del Siglo XX, Editado por Ciencias Sociales, 2002
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